Buscando materiales de orientación, encontramos en la estantería la antología que sobre el ''Haiku japonés'' construyó Fernando Rodríguez-Izquierdo. En una enumeración de 16 conclusiones básicas, recomienda
amar las bellezas naturales del propio país (a imitación del modelo japonés), expresarse con palabras vivas, prevaleciendo el lenguaje popular sobre el poético (el haiku no trata de la belleza sino de la vida), y por encima de todo reflejar
lo que está ocurriendo en este sitio, en este momento... Como aconseja el propio Basho, maestro de maestros.
Hojeando el libro encuentro también unas líneas de mi madre escritas al dorso de una receta fechada en 2006. Las copio aquí:
Octubre HAIKU
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Bonita,
Vengo a traerte
la luz
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Se lo dije a mi planta al anochecer y encendí...
Me parece a mi que el Haiku no siempre es comprensivo para otras personas,
si este nace de la intimidad de los pensamientos personales.
Quizás lo que uno piensa puede ser un haiku
pero en realidad como no es el pensamiento completo,
los demás no pueden saber ni siquiera a qué o quién te refieres.
(en ese otoño de 2006, La Lola tenía 76 años)