De la caricia
del pastor, brota tibio
un verso blanco.
El poeta ha querido someter a la métrica del haiku la metáfora de un pastor de cabras majorero ordeñando, pero aunque la imagen es bella y sugerente, no vemos la cabra (además de la ambigüedad de lo brotado...) y el 'verso blanco' es construcción poética de chorro, chorrillo, etc. Una posible versión, más estricta y más sencilla (recordemos que el haiku es 'instante y verdad') podría ser:
Ordeñando
su cabra el pastorcillo
rebosa el cuenco.
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