Taller colectivo de la gran familia Upande Upande. A la memoria de María Dolores Torres.
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lunes, 24 de octubre de 2016
Garzas
Me asomo al río,
aguas turbias y escasas,
¡dos garzas levantan el vuelo!
domingo, 8 de mayo de 2016
Métrica, versiones, ritmo
Al parecer el haiku japonés más popular, famoso y perfecto es el escrito por Matsuo Basho y traducido al castellano en múltiples y diversas versiones. Anoto aquí dos más (que puede haber copiado mi memoria de algún recuerdo remoto), ambos respetando en lo posible el juego de la métrica 5/7/5, y un cierto ritmo.
Nocturno estanque.
Se sumerge una rana.
Silencio roto.
Estanque en calma.
Salta una rana ¡Chop!
Ruido del agua.
Estrujo un poco más mi memoria para intentar explicar las claves o razones que sustentan la importancia, fama y méritos de este haiku, aparentemente bobo o intrascendente. Pero cuando lo lees e imaginas vas descubriendo todas o casi todas las reglas doradas de la poesía haiku, el tao, el budismo, el sintoísmo y la percepción de la existencia desde un plano elemental, casi infantil (de ahí supongo esa impresión de bobada intrascendente).
Describe un instante y una sorpresa, algo que hace ese instante distinto de todos los demás. Y se compone de o con algunos elementos fundamentales de la poesía oriental:
* el estanque (el agua, uno de los cuatro elementos), su quietud, su calma, escenarios perfectos para la contemplación;
* la no-acción, clave de la filosofía taoísta, que se complementa con la acción, que en este caso llegará de fuera y no provocada por el propio ser; la acción producida por el salto de un rana que abandona la orilla para sumergirse en el estanque: mutación, cambio, movimiento, características de la Naturaleza siempre activa aun cuando parece quieta y dormida...
* silencio/ruido, espejo del agua roto por el chop! de un pequeño ser vivo...
(No sigo, ahora te toca a tí la búsqueda de tréboles de cuatro hojas)
sábado, 5 de marzo de 2016
Prototipos
En equilibrio,
arqueando una brizna,
dos gotas de agua.
La lectura de los libros de haikus japoneses conlleva una conclusión clara e inmediata, la Naturaleza es la principal fuente de inspiración o motivo temático de esta breve composición. De ahí a considerarla como un prototipo puede haber algo más que un atrevimiento lingüístico. Quizá sea más oportuno considerar que la Naturaleza es un todo en sí misma. Y que el poeta del haiku ve 'prototipos' en ella. Al margen de estas u otras sutilezas -probablemente bizantinas-, es fácil reconocer la maestría de la Naturaleza en conceptos como la armonía, el equilibrio, la esencia (sencillez) y la imaginación (variedad). Mirar con atención el libro abierto de la Naturaleza lleva al espíritu humano a sorprenderse y emocionarse. El resultado, sobre el papel, el pergamino o la cinta de algodón puede ser eso que unos llaman haiku, una reflexión (reflejo).
viernes, 4 de marzo de 2016
Rimas y ripios
No existe acuerdo, afortunadamente, sobre el uso o aceptación de rima en el cuerpo del haiku, y la complejidad del modelo japonés no aporta información. La conclusión más aceptada es que si el haiku 'brota' con rima no hay por qué destriparlo o desnudarlo de ella. Lo malo es cuando la rima, por esos caprichos del lenguaje y la idea, se acerca al ripio. Encuentro un ejemplo tras la elaboración (reconstrucción a capricho o haiku de taller) de unos versos de la antología Cometa errante de Gerardo Diego. El poeta santanderino, abre su "Saludo a Castilla" con estos versos
En el agua fría de la palangana
yo te saludo, Castilla,
en el agua y el filo de cristal de la mañana.
...que conservando los elementos principales y salvando el descarado ripio, puede plantearse con este terceto:
En el agua fría
de la palangana
una Luna castellana.
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