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jueves, 14 de abril de 2016

Construcción

(leyendo lo que escribís, me brota el koan-adagio, primero así:

El destino
escribe tu haiku
acéptalo

(y luego, lo reconstruyo así:
Hoy el destino
escribe su haiku
 ¡qué luminoso!


lunes, 14 de marzo de 2016

Un recuerdo


                             
                                  Junto a la ventana,

                                  algunas tardes,

                                  ella me leía Haikus.



lunes, 7 de marzo de 2016

Iluminaciones

Una iluminación, un fogonazo, un resplandor. Iluminamos con nuestras palabras el haiku. Desnudamos las sensaciones, reflejamos la percepción desnuda. Y si lo logramos,  he aquí la paradoja: no son nuestras palabras, es el reflejo de nuestro deseo de no dejar las cosas en la oscuridad. Dejamos hablar a las cosas, con sus palabras.

Cuando nacen las palabras, nacemos nosotros. Cuando nacemos, contemplamos la vida sin prejuicios sensoriales. Los sentidos se abren, paso a paso, a la naturaleza que nos rodea. Y paso a paso llega la luz a nuestros ojos. Hay una palabra perfecta que une el resplandor del haiku al momento primero de la vida: alumbramiento.


Crece la luz.
La tomo de la mano
y me ilumina.